Todo el mundo está de acuerdo en que hay que luchar contra el SIDA, tomando las precauciones para no contraerlo, y buscar la manera de defenderse de la enfermedad, una vez incubada o desarrollada.
1. Visión del hombre y de la vida y medios de prevención.
Quien piensa del hombre y de la vida en términos materialistas, necesariamente propondrá medios que no rebasen este nivel; quien tenga una visión integral de la vida y del hombre y los entienda como un espíritu encarnado, o bien como un cuerpo con alma, tendrá un criterio distinto para juzgar de lo apropiado o no de dichos medios; más todavía, si alguién acepta la visión católica, que además de la visión humana de integralidad de alma y cuerpo, sabe que la vida es un regalo de Dios y que el hombre y la mujer son colaboradores divinos al engendrala, tendrá otro criterio muy distinto para juzgar los medios convenientes para precaverse y preservarse de contraer el SIDA.
No es de extrañar que cuando en los medios de comunicación se entrevista a personas para quienes el hombre y su vida no tiene trascendencia y todo se reduce a una aritmética de placeres, se expresen lógicamente buscando las formas más adecuadas para obtener el mayor placer sexual en terreno seguro, que nos hablen de "sexo seguro", que nos recomienden los medios que han encontrado para ello, entre los que han privilegiado el condón.
Y tampoco es de extrañar que reaccionen con fuerza, incluso ridiculizando, contra quien piense de otra manera, pues defienden apasionadamente su "derecho" al máximo placer"; más aún, que aseveren con el mayor aplomo que su pensamiento es el de las mayorías y que las minorías no pueden ni deben imponer su manera de pensar a las mayorías. Cada quien es libre de pensar, hablar, expresarse y actuar como crea conveniente, siempre que su acción no perjudique a terceros; y de este daño debe juzgar la autoridad competente, quien debe hacerse una seria interrogación acerca de si este modo materialista de concebir la vida y el hombre, o esté instrumentando acciones que en lugar de prevenir la enfermedad esté en cambio allanándole el camino.
2. La posición de la Iglesia católica
Debemos hacer conscientes a los fieles católicos, que no todos los medios que se proponen son moralmente lícitos y aceptables. Los medios que estén de acuerdo con la visión católica del hombre y de su vida, son aceptables, los que no estén de acuerdo, no. Según el último censo del INEGI los católicos no somos una minoría en México, somos más del 90%, somos alrededor de ochenta millones. El criterio católico no es pues para una minoría, sino para la inmensa mayoría del país. Si un católico no sigue el criterio, actúa mal, su conducta es mala, pero esto no afecta a la validez del criterio.
Medios ilícitos
Los medios lícitos para prevenir el SIDA, de acuerdo a la visión católica del hombre y de la vida son la abstención y la fidelidad conyugal. Esto es, no tener relaciones sexuales con nadie antes del matrimonio sacramental, y una vez casados por la Iglesia se debe ser una pareja siempre fiel: sabiendo y practicando el matrimonio único e indisoluble. Esta norma es de siempre, está protegida por el sexto mandamiento de la ley de Dios que dice "No fornicarás" y por el noveno: "No desearás la mujer de tu prójimo".
Es cierto que estamos en una cultura permisiva que dice haber roto el tabú del sexo. Es una cultura cerrada a Dios y cerrada a Cristo. Esta cerrazón deberá necesariamente distorsionar la dimensión sexual y el sentido de la vida, tornándola una anticultura de la muerte. Una voz discordante a los postulados de esta anticultura será ciertamente atacada, ridiculizada y tildada de anacrónica, oscurantista, reaccionaria, etc., etc. Pero entre más oscuro esté el panorama más fuertemente debe brillar la luz para conducir a quien quiera ser conducido. La libertad de cada quien sigue en pie, la función del Obispo es guiar a su grey, no coaccionar a nadie. Todos los fieles tienen derecho a esta conducción, si alguien no la quiere seguir, le reiteramos que éste es el camino, que recapacite; pero en último término cada quien decide y dará cuentas al final a Dios.
Medios ilícitos
No son lícitos según la Moral católica, toda clase de preservativos artificiales que impidan que el acto sexual quede abierto a la vida. El por qué, en la mentalidad y conciencia católica, no sea lícito usar preservativos artificiales para evitar el SIDA, esto es, preservativos que impidan que el desarrollo normal del acto sexual destinado a la fecundidad, vgr. el condón, es porque según el plan que Dios tiene para darnos vida, la acción sexual es el canal por donde fluye el don divino de la vida; si el canal se obstaculiza para que la vida no fluya, se echa a perder el plan de Dios. Este echar a perder el plan de Dios constituye la malicia perniciosa de usar dicho preservativo artificial (Cfr. "Familiaris Consortio", 32). En consonancia con lo anterior, si en otro plano se dan acciones sexuales pecaminosas que de por sí están cerradas a la vida y que por tanto entran dentro de las prohibidas en el sexto mandamiento "No fornicarás" y en ellas se usa preservativo, dicho uso no agrega otra malicia especial al pecado grave que de por sí constituyen, pues ya en sí estaban cerradas a la transmisión de la vital.
Factibilidad de los medios lícitos
Es cierto que los dos medios que admite la Iglesia: abstención de los solteros y fidelidad conyugal, son muy difíciles y a más de alguno le parecerán idealistas, muy lejanos de la realidad. Hay quien diga que son hasta propiciadores del SIDA por su rigorismo, lo que lo propicia más bien su violación. Hablando a los católicos les recuerdo que la fe nos da la realización, que sin ella es imposible. Para ello Dios nos da su gracia si lo tomamos en serio, y si por tanto, tomamos en serio nuestra fe; pues sabemos que "fiel es Dios que no permitirque seamos tentados más allá de nuestras flaquezas" (I Cor 10,13).
Es cierto que este lenguaje es incomprensible para quien no tiene fe, es como hablar en un idioma extranjero, a quien no conoce ni una palabra del mismo. Pero "ésta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe" (I Jn 5,4) que aparece como "locura para los judíos, e insensatez para los paganos" (Cfr. Cor 10,13).
La anticultura de la muerte
Hay que nadar contra la corriente, pero sabiendo que la corriente significa la anticultura de la muerte, y que nadar contra ella es luchar por la vida, estar a favor de la vida, rebelarnos contra la muerte. En último término, Cristo vino para vencer la muerte y para que a través de su voz "tuviéramos vida y vida en abundancia" (Jn 10,10).
Imploramos de la Santísima Virgen María, hoy en la fiesta de la Inmaculada Concepción, que nos alcance de su divino Hijo la gracia de la vida y de saber preservarla contra cualquier trampa que la aceche. La Iglesia con la protección de su Madre la Virgen María, la Señora que nos ha dado la vida en Cristo, siempre lucha por la vida y vence a la muerte; así nos comprometemos en la gran area de la Nueva Evangelización que debe valientemente presentar el Mensaje de Cristo que destruya la anticultura de la muerte y la haga resucitar en la plenitud de la cultura de la vida.
NOTA: Esto es un resumen de la Instrucción Pastoral de Mons. Javier Lozano Barragan, Obispo de Zacatecas (México), emitida el 8 de diciembre de 1991.
