"Hemos caído tan bajo --escribió George Orwell--, que atreverse a proclamar lo obvio se ha convertido en el deber primordial de todo hombre inteligente".
Si tienes relaciones con alguién que esté infectado por el SIDA, corres el riesgo de contraer el virus y morir a consecuencia de ello. Esto lo sabe todo el mundo. La mera información no constituye por sí sola protección suficiente. No hay nada que pueda reemplazar la responsabilidad individual. Sólo se logra cambiar las conductas cuando la información se apoya en unos valores sociales compartidos y transmitidos con convicción.
A los jóvenes hay que mostrarles los hechos; pero no debemos olvidar que lo que en definitiva determina sus acciones es su sentido de lo bueno y de lo malo, su propia brújula moral. El SIDA y la educación de nuestros hijos insta, en suma, a abandonar la prentensión --por lo demás, imposible-- de una supuesta neutralidad ética en estos temas, y atreverse a decir que no todo vale.
Cuatro principios para los educadores
Son cuatro puntos basados en la convicción de que la forma más segura de prevenir la difusión del SIDA en la población adolescente y juvenil es que las escuelas y los padres sepan transmitir de manera eficaz las razones por las cuales los adolescentes deben practicar la continencia sexual.
1. Ayudar a los adolescentes a formarse criterios claros
Los estudios muestran que los adolescentes que mantienen unos principios firmes de conducta personal y social, corren menos peligro de contraer el SIDA, pues no suelen incurrir en actividades peligrosas. Hay que enseñar a los adolescentes la importancia de la autodisciplina y la responsabilidad personal, inculcándoles el sentido de responsabilidad por los propios actos.
Líneas de actuación:
- Enseñar que la contiencia es una virtud.
- Presentar la educación sexual dentro de un contexto moral.
- Hablar en favor de la institución familiar.,
- Mostrar normas clara y específicas de conducta.
2. Dar buen ejemplo
Los padres y profesores deben ser conscientes de que tienen una influencia real en la conducta de los jóvenes. Los adultos que inentan vivir de acuerdo con criterios morales, que cuidan su salud y están comprometidos en una relación matrimonial monogama, proporcionan un ejemplo de cómo evitar el riesgo de contraer el SIDA.
Líneas de actuación:
- Enseñar los criterios morales mediante el ejemplo personal.
- Llevar una conducta acorde con las normas para la conservación de la salud.
- Enseñar con el propio ejemplo el sentido de responsabilidad en las relaciones con los demás.
3. Ayudar a los adolescentes a resistir la presión social que les induce a comprometerse en actividades peligrosas
La presión ejercida por los compañeros es una de las influencias más poderosas a la hora de empujar a los estudiantes hacia la promiscuidad sexual y el consumo de drogas. Además, los estudiantes mayores que ya están comprometidos en estas prácticas contribuyen a reforzar la idea de que la intimidad sexual temprana y el consumo de drogas son lo normal. Los adultos deben cotrarrestar estas influencias.
Líneas de actuación:
- Ayudar a los estudiantes a identificar las presiones negativas.
- Estar atentos al comportamiento de los adolescentes dentro y fuera de la escuela.
- Estimular a los estudiantes a dar buen ejemplo a sus compañeros.
- Ser capaz de tratar con competencia del tema de las drogas delante de los jóvenes.
4. Instruir a los adolescentes acerca del SIDA
Muchos jóvenes tiene todavía una gran ignorancia acerca del SIDA. Algunos adolescentes están en permanente peligro de infección debido a que realizan actividades de alto riesgo: relaciones sexuales y consumo de drogas. Para prevenir la difusión del SIDA, los padres, las escuelas y la sociedad deben instruir a los adolescentes acerca de los riesgos de esta enfermedad. Un doble mensaje de responsabilidad y autodominio debe ser parte integral de toda tarea educativa en este sentido.
Líneas de actuación:
- Proporcionar los datos relativos al SIDA.
- Impartir la educación sexual de manera que se recalquen las razones para la contiencia, el autodominio y la responsabilidad.
- Enseñar los procedimientos para prevenir la drogadicción.
- Saber encontrar ocasiones adecuadas para hablar de SIDA.
Nota: Resumen de "El SIDA y la educación de nuestros hijos" de William J. Bennett, Secretario de Estado Norteamericano en 1988.
