Lima, FEB 22 (AICA): El nuncio Apostólico en el Perú, monseñor Rino Passigato, denunció que las mujeres en América Latina y el Caribe sufren atropellos en medio de un constante bombardeo de campañas antinatalistas y abortistas por parte de los gobiernos e instituciones internacionales.
Durante la VIII Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe, realizada recientemente en Lima, Perú, monseñor Passigato señaló que en "un mundo donde todos tratamos de defender y proteger a la naturaleza, parece inconcebible que algunos grupos de individuos se esfuercen por atentar contra la integridad y la dignidad de la expresión más alta y perfecta de la creación que es la persona humana, en este caso la mujer".
El nuncio señaló específicamente que hay abusos graves contra la mujer "en aquellos hospitales y centros de salud públicos y privados que practican formas antinaturales y abiertamente ofensivas de control obligatorio de la natalidad, incluso hasta la esterilización forzada y el aborto".
Monseñor Passigato también expresó la preocupación de la Santa Sede por el enfoque "banal e incoherente" de la sexualidad humana transmitido por diversos programas de educación sexual que "no contemplan las diferencias individuales ni mucho menos los valores inmanentes de la sexualidad humana" y "sólo incitan a que los jóvenes inicien una temprana actividad sexual cuyos resultados se lamentan luego".
El representante pontificio denunció la prostitución, las violaciones, la discriminación y abusos en los lugares de trabajo y aún en el hogar, como otras formas de atentar contra la mujer y en muchas oportunidades, contra la adolescente y la niña, quienes desde temprana edad se convierten en víctimas de estos atropellos.
Frente a esto, el Nuncio invitó a hombres y mujeres a recibir con gozo y verdadero sentido de liberación el "mensaje y estilo de vida propuesto por el Evangelio de Jesucristo como ideal y modelo de dignidad y garantía de auténtica nobleza de la persona humana", tal como lo hicieron con mucha sabiduría y sentido común los antiguos pobladores de estas regiones.
En este sentido, el Nuncio recordó que la castidad es un valor que hay que inculcar sobre todo en la educación de los niños, adolescentes y jóvenes de ambos sexo; educación de la que los padres son los primeros responsables.
"La Iglesia Católica enseña hoy, al iniciarse el tercer milenio, que los hombres y las mujeres, creados por Dios 'a su imagen y semejanza' son iguales en cuanto a su dignidad y se complementan en su diversidad". Por lo tanto, agregó, "hombres y mujeres, gozando de idénticos derechos personales, tienen su papel complementario tanto en la vida familiar como en la social, papel que debe estar garantizado por la sociedad y especialmente por el Estado".
