1. Examinar nuestros sentimientos para saber si estamos sintiendo dolor, disgusto o ira.
2. Evaluar lo que estamos sintiendo para saber cuán disgustados o iracundos estamos.
3. No actuar hasta después de haber examinado bien la situación, y antes de actuar, estar seguro de que se puede ejercer el autocontrol, como nos instruye el libro de los Proverbios (29:11): "El necio desfoga toda su pasión, el sensato acaba por aplacarla."
4. Preguntarnos si nuestra ira está justificada, ya que a veces nuestra percepción podría ser errónea o quizás nos hemos ofendido por cualquier cosa debido a la ira vieja que hemos acumulado; o a que nos sentimos de algún modo inferiores y por eso reaccionamos con ira.
5. Identificar la causa de la ira, para que no se dezplace después hacia otra persona que no tiene culpa. Si uno no está seguro del por qué está bravo, es mejor decir : "sí, lo que hiciste me molestó pero tengo que pensarlo antes de hacer ningún otro comentario." O : "algo me ha molestado pero todavía no tengo claro lo que fue, quizás cuando tenga un chance de pensarlo, podremos discutirlo." Sin embargo, es indispensable hacer el seguimiento de ese asunto lo antes posible, para que no se acumule la ira.
6. Orar para que Dios nos ayude a ver claro y a saber lidiar con nuestros sentimientos de una manera justa y constructiva.
7. Confrontar a la persona que provocó nuestra ira en privado y decirle "la verdad con amor" y no con hostilidad ni atacándole. El apóstol Mateo en su epístola (18:15) nos proporciona una buena guía: "Si tu hermano te ofende, ve y házcelo saber, a solas entre los dos." Se confronta informando, compartiendo nuestros sentimientos y corrijiendo a la persona con amor. Es necesario usar términos tales como "me siento ignorada", en lugar de "nunca me prestas atención". O "siento que me estás culpando por algo que no hice", en lugar de "siempre me culpas a mí por lo que sale mal." Si el objeto de nuestra ira nos ignora o se burla, enviar otro mensaje similar.
8. A veces es necesario cuando la ira es muy grande, hablar con otra persona ajena a la situación, sobre lo que nos está molestando. Si acudimos a Dios a través de la oración, él nos ayudará a discernir lo que tenemos que hacer y nos sanará.
9. Llegar a un acuerdo cuando esto sea posible. La persona inmadura es la que exige salirse con la suya o cede siempre sus derechos. No somos responsables por lo que otras personas nos hacen, sino por la forma en que reaccionamos a lo que nos hicieron.
10. Escoger muy bien nuestras batallas. El mundo está lleno de injusticias y de muchas cosas que nos irritan. Debemos confiar en que Dios juzgará a la persona o personas que hacen el mal. No debemos de hacerlo nosotros.
11. El último paso después de haber lidiado con nuestra ira es posiblemente el más importante: perdonar y olvidar. Esto no quiere decir que eximimos a la persona de toda culpabilidad ni le impedimos sufrir las consecuencias legales o naturales por sus acciones.
Algunos consejos para impedir que se acumule la ira
l. No ceder a demandas que consideramos injustas o soportar insultos "para mantener la paz a cualquier precio". Algunas personas creen que el poner continuamente la otra mejilla para que se la golpeen impunemente, es ser cristiano. Esto es un error. Muchas veces este tipo de persona está casada con alguien que sí expresa sus sentimientos muy libremente, y que a menudo resulta ser un tirano (a).
2. No acumular ofensas, alegando que son pequeñas y que en realidad no nos molestan; para después experimentar una explosión emocional debido a la ira que se había acumulado.
3. No mantener el silencio cuando algo nos molesta o negarlo cuando nos preguntan, para después demostrar nuestra ira haciendo comentarios derrogatorios para que los demás se enteren.
4. No reaccionar demasiado rápidamente con una explosión de ira, pero tampoco esperar más del tiempo necesario para lidiar con ella, lo cual se debe hacer el mismo día o al menos poco tiempo después del evento que la causó. En otras palabras : "Si se indignan, no lleguen a pecar, que la puesta del sol no les sorprenda en su enojo; no dejen ocasión al diablo." (Efesios 4:26-27)
5. Expresar los sentimientos con honestidad y caridad, lo cual aumentaró la propia autoestima. No guardar resentimientos, los cuales son destructivos para la persona que siente la ira, pues impiden que Dios actúe para guiarnos o perdonarnos, al caer en ese pecado.
Nota: Este artículo se basó en el libro Overcoming Hurts & Anger del Dr. Dwight L. Carlson, Harvest House Publishers, Eugene, Oregon, 97402.
